sábado, 29 de septiembre de 2007

Del baúl de los recuerdos

Ahora que ando en busca de canciones infantiles para mi prince, Internet es la mejor fuente (además de mi mamá, por supuesto, que se acuerda de cada tonada... jejeje). Y bueno, entre una y otra cosa, que me topo con un sitio llamado Zapp, en el que hay videos del año de la castaña, entre ellos, algunos de Parchís y de Enrique y Ana. Por favor, chequen esta liga: http://www.zappinternet.com/video/jonGfePnaL/Enrique-Y-Ana-Garabatos

Después de ver esto, a la luz del año 2007, uno se pregunta varias cosas:
  1. ¿A quién se le ocurrió poner a un hombre hecho y derecho (bueno, parecía nena, es la verdad), con una chavita, a cantar canciones infantiles? (Habrá que reconocer que fue un exitazo, pero esto sólo era posible en los años 80).
  2. ¿Cómo le hacían para aprenderse coreografías tan elaboradas, con silla de por medio, sombrerito, equilibrio, coordinación y demás? Pobre Ana Anguita (que juro que así se llama la pobre chamaca) , debe haber estado horas y horas practicando.
  3. ¿Quién le dijo a Enrique que saliera con pantalones amarillos entallados al escenario? ¿Lo vestiría acaso su peor enemigo?
  4. ¿Nadie pensó en pederastia en aquella época? Es que el bailecito con acrobacia incluida, en donde de repente Ana se sienta sobre los hombros de Enrique hoy podría despertar un oscuro "sospechosismo".

Desde luego, debo confesar que yo tuve dos LP de ellos: el que traía "La yenka" y el de las tablas de multiplicar, además de haber jugado horas y horas con el disco chino (el palito era amarillo y el disco era rojo), que me compraron en Comercial Mexicana... uy, qué tiempos aquellos.

viernes, 28 de septiembre de 2007

Civismo al volante

¿Qué tal nos iría si todos condujéramos a 40 kilómetros por hora? ¿Y si nunca nos estacionáramos tapando una entrada de coche o una rampa para discapacitados? ¿O si jamás usáramos indebidamente un cajón para minsuválidos o personas mayores? Sería ideal adoptar la medida "uno-uno" en las esquinas sin semáforo; dejar de tocar el claxon a la menor provocación; ceder el paso a los peatones y a los autos que sacan su direccional, en vez de aventarnos para que no nos "ganen" (me pregunto qué ganamos realmente, ¿un segundo?, ¿vale la pena?); respetar la línea amarilla para quienes van caminando (creo que los españoles le llaman "paso de cebra", por aquello de las rayitas)...

El puerto de Veracruz, donde vivo, cada vez tiene un tránsito vehicular más caótico. La avenida Díaz Mirón, por la que circulo diariamente, es un absoluto desorden, pero nadie pone un alto, no hay autoridad que valga.

En mi casa, a cada rato me tapan el garage porque hay un spinning enfrente (como si hacer ejercicio les desarrollara los músculos y les atrofiara el cerebro) y cuando reclamo enojadísima se atreven a "ofenderse"... no, si de que los hay, los hay...

Pero bueno... con todas estas sugerencias, sólo pregunto: ¿es tan complicado pensar un poco en los demás?

A ritmo de Yellow submarine, por favor:

"Amarillo se puso mi papá,
cuando le enseñé
el cero que saqué.
Amarillo me puse yo también,
cuando me enseñó
su nuevo cinturón"

Lapsus retro de mi marido, directito a sus días de primaria, en un momento desesperado en el que nuestra mini prince no se dormía, y había que echar mano de cualquier melodía disponible en el cancionero mental.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Para mi amiga

Ella tiene 39, sólo 5 más que yo, y tiene cáncer. Nivel 2B, dicen los médicos... fase intermedia, por ponerlo de manera sencilla... La noticia me cayó como bomba. Es algo que no quieres oír, y cuando lo oyes, no sabes qué decir. ¿"Lo siento", "No te preocupes", "Ha de ser otra cosa"?

Su actitud es envidiable. Con entereza ha dicho que va a tratarse. Enfrentó el reto con un "Díganme una cosa nada más, ¿me voy a morir o qué?"... dice que cuando le soltó esa pregunta a la oncóloga que la atiende, de pronto el silencio en el consultorio sólo se interrumpía por el sonido de los grillos... La respuesa fue "No, si sigues el tratamiento al pie de la letra no te vas a morir"... y ella dijo "Ah, bueno, entonces lo voy a seguir", agradeció y se fue a su casa.

Los males siempre traen un bien. La relación con su mamá no era precisamente buena (después de todo ¿qué relación madre-hija no tiene sus tropiezos?), y hoy esos problemas se han borrado y ha prevalecido el amor incondicional. Casi está en proceso de mudanza. La mamá va a cuidar a su pollito y ni con grúa la mueven de su lado. Sus hermanas, doctora una de ellas, igual la han acompañado dando vueltas de un lado a otro: hospital, análisis de laboratorio... El marido ni se diga: semana de vacaciones para estar con ella tras las primeras sesiones de radioterapia y quimio...

Ella está lista, y yo, que soy su amiga, que la quiero bien, también estoy lista para visitarla, para llamarla con frecuencia, para darle ánimos, para ayudarla en lo que necesite.

No todo es lúgubre en mi vida

A pesar de que mis dos posts largos son medio tétricos, debo decir que mi vida no es tan lúgubre, todo lo contrario. Día a día voy descubriendo que esto de ser mamá es toda una experiencia que te enseña a tomar las cosas con calma, a aceptar el cambio como única constante y a disfrutar desveladas y una nueva dinámica en las relaciones familiares.

Mi prince cada día sonríe más y sólo de verla me ilumina el día. Mi maridín me auxilia en todo y está feliz con la paternidad. Mis papás me ofrecen una ayuda invaluable cuidando a la nena mientras yo trabajo y la verdad es que me siento más feliz que nunca. En la oficina he recibido también todo el apoyo que quizá nunca esperé y que igual agradezco con el alma. Esos pequeños tropiezos, esa gente negativa queda a un lado, mientras yo sigo "el camino amarillo" :) En fin, todo irá cayendo en su lugar... como pieza de Tetris... jejejejeje...

Lenta, pero segura

Pues sí, presumí al principio que esto de escribir se me da solo y nada, que nomás no he escrito. Pero bueno, lo cierto es que no había encontrado algo sobre lo que mereciera la pena comentar, hasta ahora que EnNa (lean su "bló" Bolsa de meNtiras, por favor) reclama un post y me he decidido a narrar una experiencia medio lúgubre con un former boss a quien estimaba y, a pesar de todo, sigo estimando. Él (o ella...) era una persona realmente cercana a mí, a quien confié mis cosas y de quien sé muchas más... Lamentablemente, por razones que me son desconocidas (o quizá no tanto... sí sé de dónde viene la mala influencia), de buenas a primeras me alucina y trata de hacerme la vida de cuadros. Es triste, porque aunque lo intenta no lo ha logrado. Quizá algún día lo consiga, no lo sé (aunque espero en Dios que no, por supuesto), pero es extraño, porque yo, que no guardo nada contra él (o ella...), veo sus actitudes como una simple espectadora, es decir, trato de no involucrarme ( a veces no es tan fácil, pero lo intento) y de verdad que es ridículo todo lo que hace, parece niñita de kinder jalándole las coletas a la compañera: me ve en un pasillo y a pesar de que le hablo no me contesta el saludo, me pide cosas de trabajo (olvidaba decir que seguimos laborando en el mismo lugar, aunque desde distintas trincheras) a través de otros y cuando trato de hablar con él (o ella...) se niega, para enterarme después que ha dicho que no va a comunicarse conmigo por nada del mundo y que yo soy una floja de lo peor, es más pone a su propia jefa a llamarme, con tal de no hacerlo personalmente... en fin... qué cuadros ¿no?

A mí todo esto me da un poco de risa, porque luce francamente ridículo (o ridícula...), pero también tristeza, pues no entiendo cómo, una amistad tan cercana y una buena relación de trabajo, con felicitaciones de por medio y comentarios frecuentes sobre la confianza que él (o ella...) tenía depositada en mí y en mis capacidades, de pronto mutan a una rabia incontenible...

Pero de todo esto sale una reflexión: ¿por qué los seres humanos somos tan ciegos cuando la ira nos invade? ¿Por qué nos dejamos dominar por un sentimiento negativo, en vez de aclarar las cosas de frente, comunicándonos? Y eso que él (o ella...) estudió comunicación... just like me... jejejejeje... parece anuncio de cerveza Sol... Qué ironía...

sábado, 8 de septiembre de 2007

Reflexión del día en el reloj checador del trabajo

"Antes, firmar con huella digital era sinónimo de ignorancia...
hoy lo es de avance tecnológico"...

Sabias palabras de un compañero de oficina, ante el nuevo y flamante sistema de detección de huella digital... ¡maaaaaeeeeestro!