viernes, 28 de septiembre de 2007

Civismo al volante

¿Qué tal nos iría si todos condujéramos a 40 kilómetros por hora? ¿Y si nunca nos estacionáramos tapando una entrada de coche o una rampa para discapacitados? ¿O si jamás usáramos indebidamente un cajón para minsuválidos o personas mayores? Sería ideal adoptar la medida "uno-uno" en las esquinas sin semáforo; dejar de tocar el claxon a la menor provocación; ceder el paso a los peatones y a los autos que sacan su direccional, en vez de aventarnos para que no nos "ganen" (me pregunto qué ganamos realmente, ¿un segundo?, ¿vale la pena?); respetar la línea amarilla para quienes van caminando (creo que los españoles le llaman "paso de cebra", por aquello de las rayitas)...

El puerto de Veracruz, donde vivo, cada vez tiene un tránsito vehicular más caótico. La avenida Díaz Mirón, por la que circulo diariamente, es un absoluto desorden, pero nadie pone un alto, no hay autoridad que valga.

En mi casa, a cada rato me tapan el garage porque hay un spinning enfrente (como si hacer ejercicio les desarrollara los músculos y les atrofiara el cerebro) y cuando reclamo enojadísima se atreven a "ofenderse"... no, si de que los hay, los hay...

Pero bueno... con todas estas sugerencias, sólo pregunto: ¿es tan complicado pensar un poco en los demás?

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